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Garganta del Cares
Caín (Posada de Valdeón)

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Sin duda el mayor espectáculo natural de León, probablemente también puede calificarse como uno de los más impresionantes de toda España, pocos autores han sido capaces de resistirse al hechizo de tan espectacular paraje:

«Toda aquella persona que se adentra en ella, adquiere inmediatamente la sensación de que nunca en su vida ha estado ni estará en un lugar parecido» Luis Pastrana (†2003), cronista oficial de la ciudad de León.

Claudio Sánchez Albornoz, autoridad entre los historiadores medievalistas españoles, dijo que:

«Es dificil gozar en Europa panorama superior en salvaje fiereza al de la pavorosa y sombria Garganta regada por el Cares.»

Víctor de la Serna, uno de los más célebres periodistas españoles del XX, no ahorra adjetivos:

«Empieza aquí el indescriptible espectáculo de la Garganta del Cares. El río inicia su canción de gesta entre los gigantescos murallones, apenas separados por un par de metros en algunos sitios. Una grieta de luz se abre como la raja de una ecuatorial monstruosa a una altura increíble. Unas veces por túneles, otras por puentes de madera, la senda pasa entre el macizo Central y el Occidental en doce kilómetros. No sé si sería posible trazar por aquí una carretera. Sería la más bella de Europa y una de las más bellas del mundo. Creo que jamá podrá ser vencida por el hombre la Garganta del Cares.»

José Ramón Lueje, célebre montañero asturiano, que dio nombre a uno de los más altos refugios de Picos, no se queda atrás:

«Es el río color esmeralda, que se abre paso por lo más interno de picos. Es el río significadamente representativo de esta abrupta naturaleza y de su tan superior belleza. Es el más bravo y esclarecidamente hermoso entre todos los de estas montañas. Y hasta podría decirse que por su pregenie, por lo maravilloso de sus aguas y de su curso, que también lo es entre todos los ríos españoles.»

Según el riañés Olegario Díaz Caneja, autor de “Las bellezas de la montaña de Riaño”:

«El río sigue su marcha brutal, por un cauce bruñido que se pierde en el abismo. Por allí había antes una senda engañadora e increíble, que para salvar el precipicio, tenía escalones excavados en la roca y unos pasadizos de duendes para cruzar el río por un vacío espeluznante y amenazador. Hoy existe ya una senda bien trazada, abierta en la peña a fuerza de dinamita, y se cruza el río y se salta sobre el abismo por unos puentes fantásticos que son una obra de arte y de ingeniería».

Esta aldea se encuentra hoy día colonizada por el turismo, con lo que ello significa –bares, restaurantes, hoteles, casas rurales, campings-, sin por ello perder su personalidad de aldea de montaña y reducto de pastoreo.

La ruta

Hasta los años 70, la carretera sólo llegaba hasta Posada de Valdeón, capital del concejo, 8 km antes de Caín. Los más puristas consideran el trayecto Posada de Valdeón-Poncebos, con sus 20 km, como la verdadera ruta del Cares, y ese primer tramo ahora asfaltado no se queda corto en belleza y puntos de atracción realmente interesantes, ya reseñados en esta web, como el Chorco de los Lobos, el mirador del Tombo o la ermita de la Corona.

Sin embargo, la pérdida de atractivo por causa del asfalto, y lo excesivo de esa distancia para una excursión de un día, han motivado que actualmente se considere el trayecto de 12 km Caín (León) - Poncebos (Asturias) como la Ruta del Cares propiamente dicha. Es en este trayecto donde se encuentra el más espectacular tramo de la Garganta del Cares, a apenas 800 metros de Caín, auténtica maravilla natural, gigantesca grieta de varios hectómetros de profundidad perforada por el río a lo largo de 1,5 km en pleno macizo.

El canal

No sería posible admirar uno de los más alucinantes paisajes peninsulares sin la faraónica obra que supuso a principios del siglo XX la construcción del canal del Cares, canal de aporte de agua a la central hidroeléctrica de Camarmeña (Asturias), junto a Poncebos.

De hecho, el actual camino turístico acondicionado en 1946 nació como camino de servicio para el mantenimiento del canal, que flanquea durante la mayor parte de la ruta el paseo de los excursionistas, unos tramos en superficie, otros bajo túneles.

Éste canal nace en la pequeña presa que embalsa el agua del río a 800 m de Caín, justo donde se entra en la Garganta, y traslada el caudal hasta el punto superior de la central de Camarmeña, donde el Cares ha perdido 230 metros de altitud. La caída a plomo del agua desde este punto por tuberías es la que mueve las turbinas de la central desde 1922.

Una auténtica locura ideada por tres ingenieros…

El proyecto, idea delos ingenieros Manuel Ocharán, Juan Antonio Aguilar y Jesús Argos, de la sociedad Electra del Viesgo, al descubrir el desnivel del río entre Caín y Poncebos, data de 1912, obteniendo la empresa el permiso de obras en 1915.

En aquellas fechas, el paraje sólo contaba con arriesgadísimas veredas de pastores asomándose a los pavorosos precipicios sobre la garganta, por lo que semejante pretensión sólo podía ser calificado de locura.

El primer proyecto contemplaba la creación de un solo y larguísimo túnel de la garganta hasta Camarmeña, pero los problemas de ventilación y evacuación de escombros, exigen la ejecución de un canal en superficie con varios túneles cortos.

Se comienza la obra dirigida por el ingeniero Ocharán, con la ayuda de un topógrafo de avanzada edad -un tal Don Primo-, dos capataces y un pequeño grupo de obreros, sin plan detallado e improvisando en la perforación manual de la roca.

… y ejecutada por el futbolista Zubizarreta

En el verano de 1917 asume la dirección de la obra Mariano Zubizarreta, un joven cántabro de 20 años, licenciado en ingeniería mientras jugaba como capitán del Racing de Santander.

Atraído por el colosal proyecto del Cares, se ofreció voluntariamente para trabajar en él, y tras ampliar sus conocimientos de topografía, se ocupó de su dirección mientras el ingeniero Ocharán y el topógrafo Don Primo abandonaban las obras.

Zubizarreta en solitario va calculando niveles y precisando puntos de perforación, mientras se van acoplando cada vez más trabajadores a sus órdenes, hasta llegar a 500. El joven futbolista e ingeniero, instalado en la popular fonda de la tía María –María Guerra-, en Caín, hace de la obra un proyecto personal, y gracias a su afable carácter y su amor al trabajo, se convierte en un personaje popular y cercano en el valle.

Los trabajadores barrenan a mano, con maza y punterola, trabajando hasta en 10 bocas de túnel simultáneamente, escalando para llegar a ellas. Los propios túneles sirven de vivienda a los obreros durante meses. En ocasiones viven en majadas construídas para ello, como la de Casiellas, que todavía hoy perdura a pocos metros del inicio del canal.

Murieron por accidente un total de 11 personas en los peligrosos trabajos, aunque a la vista de los riscos donde se llevó a cabo la obra sorprende que no fueran muchos más.

La Chorrera de Puente Bolín

Aunque publicitada como una cascada, la Chorrera de Puente Bolín no es más que un desagüe del canal situado a pocos metros de dicho puente. En meses de gran caudal hídrico, el exceso de agua que se vierte al río desde una altura de 30 metros forma una espectacular cascada vista desde la pared contraria y desde el propio Puente Bolín, aunque pocas veces es posible encontrar la necesaria cantidad de agua.

Mirador de Camarmeña – Poncebos (Asturias)

Tras caminar desde Caín (León) a lo largo de la maravillosa Ruta del Cares y llegar a Poncebos (Asturias), no es difícil subir a la aldea de Camarmeña –también se puede llegar en coche si se viene desde Asturias- donde un mirador da vista a la llamada Canal del Tejo, junto al macizo llamado Murallón de Amuesa, por donde baja un torrente desde la aldea de Bulnes.

El estratégico mirador ofrece un delicioso regalo visual, al enmarcar a través de la Canal del Tejo la montaña probablemente más célebre de toda España, el Pico Urriellu o Naranjo de Bulnes, casi imposible de ver desde otro punto de las inmediaciones.

Otro complemento a la excursión es la subida a la aldea de Bulnes, bien a pie por la senda de la Canal del Tejo (1 hora) o bien en el funicular subterráneo construído a principios del XXI.

Atentado ecológico convertido en atracción turística

Cinco años duraron las obras, hasta 1921, comenzando la producción eléctrica en 1922. Hasta 1946 hubo que esperar hasta que el camino se mejoró para el mantenimiento del canal, y quedara tal como hoy se conoce.

Cualquier legislación actual (Parque Nacional, directrices europeas…) jamás hubiera permitido semejante obra en este territorio, aunque sin ella pocos montañeros se hubieran atrevido a internarse por el interior de tan escarpada garganta.

Hoy la Ruta del Cares es con diferencia la excursión más frecuentada del Parque Nacional; basta observar la cantidad de bares, restaurantes, hoteles, campings y casas rurales que pueblan ahora las antaño humildes aldeas ganaderas de Caín y Poncebos.

Numerosas anécdotas sobre la construcción del canal y otros aspectos de los parajes, pueblos y gentes que pueblan la Ruta del Cares se encuentran en la magnífica obra de Santiago Morán y Ramón Lozano: El Cares: río, sendas, canales y garganta, publicada por Ediciones Lancia S.A.

 

 


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 Fuente:  
Santiago Morán, Ramón Lozano: “El Cares: río, sendas, canales y garganta”, Ed. Lancia S.A.



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